Esta Navidad regala una primavera

Libro “Los ropalóceros del Parque Nacional de Monfragüe”

Presentado por Ángel Rodríguez y prologado por Antonio Melic

           

Hace más de doscientos años que los seres humanos comenzamos a inventarnos un mundo, un entorno en el que no había cabida para lo salvaje, un escenario en el que la tierra fue sustituida por asfalto y hormigón, los árboles por ladrillos, las nubes por humo y donde lo natural asume un papel meramente decorativo. Todo empezó con la invención de la rueda dentada, de los rodamientos, de la máquina de vapor y del motor de combustión, dando paso a máquinas que hacen otras máquinas que nos hacen la vida más sencilla, más cómoda y más duradera.  Hace más de doscientos años que los seres humanos comenzamos a separarnos de las fuerzas que nos moldearon y nos hicimos fuertes, con nuestra capacidad mental somos capaces de desafiar cualquier reto. Pero nuestros logros nos han hecho presuntuosos y despreciamos aquel mundo al que creemos no pertenecer ya.

No obstante aún hay lugares que nos recuerdan de donde venimos, rincones donde la historia ha quedado varada y donde la naturaleza asoma para mostrarnos que será una rival temible, pero también una madre generosa dispuesta a acogernos en su regazo siempre que lo deseemos.

En Monfragüe el visitante toma contacto con el medio natural ya olvidado, desde el Salto del Gitano o desde el Castillo se experimenta una sensación de proximidad hacia un entorno que creemos hostil, pero que sobrecoge por su belleza. La envergadura de los buitres volando a baja altura, el bramido de los ciervos en otoño, el planeo del águila imperial o la mirada penetrante del búho real nos recuerdan quienes somos, cuales son nuestros orígenes y cual será nuestro futuro.

Sin embargo, Monfragüe esconde un mundo oculto que se mantiene en este lugar mucho antes que cualquier animal con huesos hollara este espacio.

Los primeros animales que poblaron las tierras de Monfragüe eran invertebrados. Algunos gusanos y artrópodos como ciertos crustáceos o los trilobites campaban hace más de cuatrocientos millones de años por el fondo marino de lo que hoy son sierras, valles y ríos ya emergidos. Testimonio de ello son numerosas cruzianas y skolitos marcados en las rocas.

De aquella vida invertebrada quedan pocos vestigios en la fauna actual, a menos que se estime el parecido de ciertos crustáceos terrestres con los antiguos trilobites marinos. La cochinilla de la humedad o el bicho bola, por ejemplo, recuerdan  un trilobites de un solo lóbulo, en lugar de los tres característicos que le dan nombre.

Debido a la fragilidad de su estructura corporal es complicado establecer el momento en el que las mariposas aparecieron en la tierra, pues son escasos los fósiles encontrados. No obstante, algunos restos hallados en resinas pétreas como el ámbar apuntan que ya en el Jurásico, hace unos 200 millones de años, volaban mariposas en tierras continentales.

En términos científicos las mariposas pertenecen al orden Lepidoptera, nombre que deriva del griego lepis, “escama” y pteron, “ala”, aludiendo a la gran cantidad de escamas que cubren sus alas y que forman dibujos de atractivos colores. Pero la función de tales coloridos diseños no es meramente estética, sino que desempeñan un papel  esencial en la comunicación con otros seres vivos. Los ocelos que muestran muchas especies a modo de grandes ojos tratan de despistar a posibles depredadores, los patrones de colores sirven para identificarse entre ellas como especies diferentes o para confundirse con el entorno y los tonos más vistosos de las mariposas diurnas juegan un papel importante en el apareamiento.

Aunque no existen argumentos científicamente válidos, el orden de los lepidópteros se divide en dos grupos que facilitan su estudio:

  • Rhopalocera, del griego rhopalo, “maza” y keras, “cuerno”. Grupo que aglutina especies de hábitos diurnos y con antenas cuyo ápice se muestra ensanchado a modo de maza.
  • Heterocera, del griego hetero, “diferente” y keras, “cuerno”. Grupo que reúne especies con antenas de formas diversas y en ningún caso con forma de maza, a excepción del género Zygaena. Aunque muchas de sus especies muestran hábitos nocturnos, un apreciable número de ellas permanecen activas durante el día.

            Diversos estudios parecen demostrar que los ropalóceros evolucionaron a partir de los heteróceros y surgieron millones de años más tarde, hace aproximadamente 40 millones de años. En las siguientes páginas se muestra el resultado de este viaje evolutivo en las tierras de Monfragüe.

Ropalócero Euchloe crameri. Se aprecian las antenas engrosadas en el ápice, en forma de Maza. Foto: Daniel Fernández
Heterócero Macroglossum stellatarum. Se aprecian las antenas engrosadas en toda su longitud. Foto: Daniel Fernández

Con esta introducción comienza el libro que presentamos en EnClaveNatura, trabajo que muestra 71 especies de mariposas diurnas que habitan en el Parque Nacional de Monfragüe y su Reserva de la Biosfera.

Ofrece una descripción detallada del espacio natural de Monfragüe, con el registro de nuevos hábitats para la zona protegida. El catálogo de especies se presenta de forma divulgativa, con gráficos, mapas y fotografías a gran tamaño.

Cuenta con la presentación redactada por Ángel Rodríguez, Ex-Director del Parque Nacional de Monfragüe, recientemente jubilado, y el prólogo de Antonio Melic, Presidente de la Sociedad Entomológica Aragonesa (S.E.A.).

Aunque se puede considerar una guía de identificación, por su tamaño también puede ser definido como libro de consulta.

  • Tamaño: DIN A4 de hoja interior
  • Papel: Estucado semi mate de 150 g/m2
  • Cubierta: Estucado semi mate de 270 g/m2
  • Encuadernación: Rústica fresada, encolado con PUR y cortesía
  • Páginas interiores: 401

En el diseño de la publicación se ha dado prioridad a la calidad y tamaño de las imágenes, lo que permite el disfrute de estos bellos insectos en circunstancias en las que no se puede acceder a su entorno. Estas características hacen de esta obra un presente ideal para estas navidades, encuéntralo AQUÍ.

¡REGALA UNA PRIMAVERA!

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